09 julio 2014

Google Play retira de su catálogo la obra "Yo, puta" de Isabel Pisano

Google Play, la tienda de e-books de Google, acaba de retirar de su catálogo la obra "Yo, puta", editada por Literaturas.com Libros, LcL, por "violar su política de contenidos". "Yo, puta", escrita por la autora Isabel Pisano, trata, desde un punto de vista siempre literario, sobre el amplio espectro de las mujeres que se dedican a la prostitución, desde las que se apostan en las esquinas o bajo las farolas a las que reciben en chalets de lujo o se ofrecen como señoritas de compañía en los ambientes más selectos. Construida a base de testimonios de mujeres de todos estos ambientes, el resultado es un magnífico y completo fresco de este "oficio" -¿por qué no?-, el más antiguo del mundo, según es fama. Una obra de valor literario, como lo demuestran sus varias ediciones impresas, la adaptación al cine de la obra y el prestigio obtenido por su autora, Isabel Pisano.

Prescindiendo de esto, y de cualquier consideración más allá del título o de una portada que ni siquiera llegaría a "picante" en los tiempos de nuestros reprimidos tatarabuelos, Google Play ha decidido retirar de su catálogo la obra, como ya, en anterior ocasión Amazon estuvo a punto de retirar la novela "Hypatia y la eternidad", también publicada por Literaturas Com Libros, LcL, porque en ella se "atisbaba", más que se veía, un pezón, sin considerar ni el contenido del libro ni la oportunidad de la tal portada. Como los más acérrimos puritanos, en fin.

Desde este pequeño y humilde blog, quiero denunciar esta censura, mucho más estricta -y aunque en todos los casos las censuras son inmotivadas, aquí, además, su origen es ridículo- que la que en su día ejercieron regímenes totalitarios felizmente superados por la vida, el sentido común y la naturalidad. Reclamo desde aquí -e invito a que se me unan los lectores- el derecho a expresarnos y que la gente se exprese sin más cortapisas que el insulto directo y brutal a los demás, las ofensas personales o la promoción o protección de delitos. En LcL, nuestra pequela editorial, estamos convencidos de dirigirnos, con nuestros libros, a lectores inteligentes y adultos que por sí mismos saben alejarse de la zafiedad o la grosería carentes de valor artístico, sin que ningún organismo o Servicio de Protección, tomándolos por tontos, decida por ellos.

20 mayo 2013

El conde Sodianu (notas para una historia vampírica 3)

Notas sobre posibles personajes

Emil (Capitán)
Emil procedía de una acaudalada familia rumana. Con el fin de que se labrase una, a poder ser brillante, carrera militar su familia le ingresó, siendo todavía, muy joven en una Academia militar muy renombrada por aquellos años. La disciplina militar le disgustaba sobremanera, pero sentía verdadera pasión por los caballos y era un excelente jinete. Su destreza le llevo en solo tres años a ascender a Capitán de un regimiento de Húsares. Bueno, su destreza y los contactos de su padre con él alto mando rumano, aunque Emil ignoraba este detalle.

19 mayo 2013

Un trayecto definitivo


Habitualmente, madrugar no suponía ningún problema. Es más, una vez superados los breves instantes de sobresalto crepuscular provocados por el despertador, se sentía orgulloso de levantarse, el hecho tenía un ligero matiz de disciplina espartana. Una vez duchado y afeitado, su ánimo adquiría el tono adecuado para afrontar el día de trabajo. Una larga y tediosa jornada de trabajo que ya casi no le proporcionaba ninguna satisfacción.

El trayecto desde su casa a la estación era corto, aunque conducir tenía la desagradable cualidad de ponerle nervioso y agresivo. Gracias a Dios, aquello solo duraba unos cinco minutos. Aparcaba cerca de la estación y esperaba la llegada del tren hojeando el periódico y fumando un cigarrillo. Si el frío no era excesivo, aquellos momentos eran de los mejores del día. Una vez sentado en el vagón, en el que siempre encontraba un asiento libre, sacaba su libro y aprovechaba los veinte minutos de viaje para leer, haciendo breves descansos para echar un vistazo al paisaje. Las vías del tren discurrían, durante varios kilómetros, paralelas a la alambrada de un extenso coto privado de caza, un encinar en el que abundaban los ciervos y los jabalíes. Siempre que miraba veía algunos de ellos comiendo muy tranquilos, impertérritos ante el paso del cercanías, a cuyo traqueteo ya debían estar acostumbrados. A esas horas de la mañana, además, la gente no hablaba, ni siquiera sonaba todavía la música ambiental en los vagones. Nada le incordiaba, al contrario, eran momentos de auténtica paz.

Pero desde hacía unos días las cosas habían empezado a cambiar. Para mal, se entiende. Ahora el madrugón se le hace insufrible. Los días son más cortos y todavía es de noche cerrada cuando el tren avanza a lo largo de la valla metálica. Ya no puede ver ciervos, ni jabalíes, ni siquiera intuir la silueta de las encinas. Los vagones van cada vez más llenos y casi nunca logra sentarse. Esos pequeños detalles que antes no parecían tener demasiada importancia, ahora le resultan verdaderamente molestos. El trabajo, además de parecerle tedioso (eso siempre había sido así), se ha convertido en algo exasperante. Ahora, cuando entra en la oficina, nada más cruzar la puerta le domina la misma agresividad que cuando se pone al volante del coche y no le abandona hasta que acaba la jornada, a veces incluso horas más tarde. Esa tensión se le está agarrando a la espalda. Eso y las siete horas que pasa frente al ordenador en una pésima posición, que ya ni se molesta en corregir para evitar posteriores contracturas musculares o dolores en el cuello, le dejan cada día más agotado.

Hoy todo ha empezado a torcerse desde primera hora. Un cretino en un cuatro por cuatro se ha saltado un stop. “¡La madre que te parió...! ¡Cabronazo!”. Por su culpa, casi se empotra contra un autobús. En la estación hace un frío de bigotes que le ha pillado a traición, sin la ropa adecuada. “Hay que joderse con el hombre del tiempo, no da ni una”. De un día para otro, inesperadamente, la temperatura ha descendido diez grados. Para colmo, el tren ha tardado más de medía hora en hacer su aparición entre la niebla y casi muere congelado mientras esperaba. El vagón va repleto. De sentarse hoy, nasti de plasti. Ni siquiera de pie va a poder leer un poco. Alguien le está clavando un codo en la espalda pero van tan apretados que no consigue separarse. Decide dar un paso hacía atrás, como quien no quiere la cosa, para propinar un pisotón disuasorio al propietario del dichoso codito. “¡Ay, ay, ay! ¡Oigaaa, que me está pisando!”. “Perdone, lo siento, es que no tengo donde agarrarme!” La presión en la espalda desaparece pero empieza a llegarle un desagradable tufo, como de humanidad poco dada a la higiene diaria, tan intenso que le produce nauseas. “¡Joder con la peña! ¿Quién será el cerdo...? Vaya mañanita que llevo, me estoy poniendo de una mala hostía...”. Respira hondo, conteniendo una silenciosa arcada seca. Los veinte minutos de siempre se le están haciendo eternos y empieza a sentirse cansado, muy cansado. “¡Aguantar toda esta mierda para después tener que soportar ocho horas de la otra mierda...! Déjalo, déjalo, no te envenenes, paciencia, de algo hay que comer, hombre, es una mala época, ya pasará”. Hoy va a llegar tarde, pero será mejor que nadie le diga nada porque se le puede tirar a la yugular, aunque sea el mismísimo jefe. El tren llega a su destino, por fin.

Mientras sube la pronunciada cuesta que le lleva al edificio de oficinas, piensa que estaría bien ponerse enfermo de repente, tan enfermo que no tuviera que volver allí durante una larga temporada. Le molesta la espalda y está realmente cansado para ser las ocho de la mañana, pero no se encuentra mal. Además, eso de enfermar de motu propio, por autosugestión no debe ser nada fácil, por no decir imposible. Debería dejarse de gilipolleces y tomar una determinación. Pero ahora no, la obligación le llama, hay que trabajar. “¿Mañana, tal vez?”. Antes de entrar se detiene ante la puerta de la gran mole de ladrillo rojo y enciende un cigarrillo. Durante unos instantes sus ojos recorren la fachada de arriba a abajo lentamente, mirando pero sin ver. Poco después, con el cigarrillo colgando de la boca, como Rick en Casablanca, da media vuelta y comienza a bajar, con paso decidido, la empinada cuesta que acaba de subir unos minutos antes.

(por favor, se ruegan comentarios y valoraciones, siempre que no sean ofensivas o excesivamente humillantes para el autor)

El conde Sodianu (notas para una historia vampírica 2)

File:Grivita 1877.jpg
A ver si el cuadrito me sirve de inspiración
Posibilidades argumentales:

¿Un ejercito de vampiros comandado por el Conde Sodianu, o simplemente un pequeño ejercito de grandes soldados transformados contra su voluntad en vampiros por el Conde?

El Conde Sodianu, aristócrata y vampiro de pro, decide ayudar a los rusos en la guerra contra los turcos. Queda en él un resquicio del ser humano que fue, que le hace sentir una inmensa rabia y una insoportable sed de venganza al recordar la masacre que los turcos cometieron con su familia y al ver al pueblo búlgaro/rumano sometido y ultrajado durante tantos años. Esa pena pasada, dificil de entender en un vampiro (habrá que buscar una explicación para ello), unida al carácter despiadado de su nueva condición de strigoi le llevan a obsesionarse con la idea de expulsar a los turcos de su anteriormente amado país... no sin antes procurarse un generoso banquete de sangre turca.

(no sé si voy muy bien por aquí, habrá que pensarlo un poco más)

El conde Sodianu (notas para una historia vampírica)

1877. Alrededores de Plevna, Bulgaria

Todos los días del año, ya fuese invierno o verano, a la caída de la tarde, el castillo se veía envuelto paulatinamente por una espesa bruma que se disipaba de forma irreal a la altura de las vidrieras del tercer piso. Los escasos habitantes de la zona observaban este extraño fenómeno con cierto recelo y procuraban mantenerse alejados mientras las tinieblas nocturnas cubrían la región.
Emil observó aquella peculiar bruma mientras se acercaba al galope, seguido por los maltrechos hombres que quedaban de su regimiento. Cruzaron el puente levadizo que crujió sonoramente al paso de los caballos y detuvieron sus monturas. El sudor de los caballos era tal que el vaho producido al contacto con el frío parecía una extensión de aquella extraña bruma que envolvia el magnifico edificio. Emil desmontó y a una orden suya lo hicieron sus hombres. Dejó las riendas en manos de uno de los húsares y se dirigió hacia la escalinata de entrada. Respiró profundamente y, tras colocarse el uniforme, golpeó decididamente la inmensa puerta de bronce...

(si a alguién se le ocurre como podría continuar esta historia, que me lo diga, me he quedado atascado)

19 septiembre 2012

UNA MUERTE OLVIDADA

El 26 de abril de 1999 Adrian Borland, cantante, guitarrista y principal compositor del desaparecido grupo británico The Sound, se suicidó arrojándose a las vías de la estación de Wimbledon. Murió en el acto arrollado por un tren. Tenia 41 años y se encontraba en medio de la grabación de su último disco.
Esa fue la versión de la prensa británica y probablemente la verdad, pero según su familia y amigos aquello no fue un verdadero suicidio. Adrian, únicamente fue víctima de su propia enfermedad mental: el trastorno esquizoafectivo.
Para los que, como yo, vivieron intensamente los ochenta y disfrutaron con la música que nos trajo el movimiento punk y la posterior marea de fecunda creatividad musical llamada new wave, los nombres The Sound y Adrian Borland, su líder, no serán del todo desconocidos. Estas líneas sólo pretenden ser un pequeño y humilde homenaje, reivindicativo y tardío, que sería mejor entendido si el lector pudiera escuchar, mientras las lee, alguna de sus canciones. Quieren servir, además, de nota informativa para todos aquellos que disfrutaron con su música. Es muy probable que muchos de ellos no se hayan enterado, todavía, de su muerte. El que suscribe tuvo conocimiento de la misma de forma casual, pocos días después de ocurrida, cuando buscaba en Internet discografía e información sobre el grupo.


EL DESPERTAR: The Outsiders.
Adrian inició su carrera musical en 1976 formando un grupo punk, junto a su compañero de colegio Adrian Janes, llamado Syndrome, nombre que un año después cambiarían por The Outsiders. Su primer concierto tuvo lugar en la sala Roxy de Londres como teloneros de los míticos Generation X (el grupo de Billy Idol cuya canción “Dancing with myself” se convirtió en todo un himno para muchos jóvenes de aquella época). Mientras interpretaban una canción de su admirado Iggy Pop, en pleno concierto, ante la sorpresa del grupo, el propio Iggy subió de repente al escenario y cantó con ellos. Esos momentos quedarían para siempre grabados en la memoria de Adrian.
The Outsiders grabaron dos discos financiados con el dinero de los padres de Adrian, "Calling on Youth" (1977) y "Close Up" (1978). "Calling on Youth" pasaría a la historia como el primer disco de punk británico producido íntegramente con dinero de la propia banda.

EL RECONOCIMIENTO DE LA CRÍTICA: The Sound.
En 1979, tras varios cambios en su formación, la banda cambió también de nombre, adoptando definitivamente el de The Sound, hasta su desintegración en 1987. El estilo punk de The Outsiders evolucionó hacia una onda más sosegada y tenebrosa. Algún crítico musical ha dicho que The Sound representan el eslabón perdido entre Joy Division y Echo and the Bunnymen, dos de los símbolos máximos del género.
A lo largo de los ocho años de vida del grupo, grabaron siete discos. “Jeopardy” fue el primero, pero el que realmente les dio a conocer, otorgándoles el reconocimiento de la crítica especializada y un éxito relativo y no demasiado duradero fue el segundo, “From the Lion´s Mouth”, que grabaron para el sello Korova (donde también empezaron Echo and the Bunnymen). Ese fue también el primer L.P. de The Sound que cayó en mis manos. La primera vez que lo escuché tuve la sensación de estar oyendo la voz de Jim Morrison (ahora reconozco que no se parecían en nada, pero entonces esa fue mi impresión) envuelta por una instrumentación que creaba una atmósfera todavía más envolvente y cañera que la de los propios Doors.
El éxito de crítica obtenido por “From the Lion´s Mouth” hizo que la discográfica presionara a los integrantes del grupo para que su siguiente disco fuese más comercial y, así, obtener también un éxito en las ventas. Ante estas presiones, en el tercer disco “All fall down”, premeditadamente, sacaron toda su vena experimental y anticomercial. Es un disco extraño cuya consecuencia principal fue el fin del contrato con Korova.
De los discos siguientes grabados para Statik, quizá el más destacado fue “Heads and Hearts”, que contiene dos de las más hermosas y emocionantes canciones de amor que nunca he escuchado: “Total Recall” y “Love is not a Ghost”.
Fue también en aquella época cuando empezaron los problemas de salud de Adrian. Comenzó a beber para aguantar la presión del trabajo, de las giras constantes que comenzaron a hacer por Holanda, Alemania y España. Pero no fue hasta pasados unos años, poco antes de la desintegración del grupo, cuando comenzaron a presentarse los síntomas del trastorno esquizoafectivo, la enfermedad que le arrastraría inexorablemente hacia la muerte.
Las canciones de Adrian eran (y son) auténticos poemas con un alto contenido existencialista, estaban llenas de palabras oscuras emitidas por un ser atormentado con una sensibilidad extraordinaria; tenían un fuerte componente literario, eran complejas, intensas y elaboradas, en algunos casos crípticas hasta lo inextricable. Bastan como ejemplo algunos de sus títulos: "Sense of Purpose”, “Silent Air”, “New Dark Age”, “Brittle Heaven”, “Restless Time”, “Beautiful Ammunition”, “Golden Soldiers” o “Iron Years”.
El exceso de matices literarios en las letras y la tendencia experimentadora de su música, no coincidía demasiado con las exigencias del mercado. Por eso los momentos de gloria de The Sound no duraron demasiado y el grupo se disolvió en el año 87.

LA CARRERA EN SOLITARIO
Adrian se culpaba a si mismo y a su enfermedad de la separación. Pero su creatividad era imparable y decidió emprender una andadura en solitario para no verse desbordado por ella. Una andadura prolífica pero sin ningún éxito comercial. Adrian no tenía madera ni imagen de pop-star, ni probablemente pretendía serlo. Tampoco doblegaba sus proyectos ante los intereses comerciales, como se demostró con la grabación de “All Fall Down”. Trabajaba con discográficas independientes y en algunos casos financiando sus proyectos con dinero paterno o con el suyo propio. Sus conciertos tenían lugar en salas alternativas de Holanda y Alemania principalmente. En éste último país, donde The Sound también habían dejado un magnífico recuerdo, su carrera tuvo una muy buena acogida. Allí conoció a uno de los mejores amigos y colaboradores que tuvo en los últimos tiempos, Carlo van Putten, cantante de The Convent y propietario de Red Sun Records, una pequeña discográfica independiente.
Hasta su muerte, Adrian grabó seis discos más (dos de ellos con una banda llamada The Citizens), incluido el que estaba teminando cuando murió. En ellos la música comenzó a ser menos cruda, más alegre que la de The Sound en algunos casos y, también, mucho más melancólica en otros. A pesar de que Adrian ya estaba bastante tocado por el trastorno esquizoafectivo, los años de experiencia influyeron definitivamente en la evolución de esas grabaciones que se tornaron más elaboradas, más cuidadas, sin perder su especial toque de distinción, ni traicionar sus principios creativos. El último disco editado en vida, titulado “5:00 A.M.”, sorprende por su fuerza, posee una vitalidad y una brillantez que recuerda, por momentos, lo mejor de The Sound.

UN PERSONAJE MUY INQUIETO
Su actividad artística y creadora no se limitó a esos dos proyectos principales. Durante la vida de The Sound montó, con uno de sus miembros, un grupo paralelo de tecno experimental llamado Second Layer. Más tarde otro, como guitarrista bajo el seudónimo de Joachim Pimento, con el exótico nombre de The Honolulu Mountain Daffodils. Fue productor, también, de varios grupos independientes como Dole, Into Paradise y The Prudes, entre otros. Una de sus últimas aventuras la llevó a cabo como productor y co-autor junto a su amigo Carlo van Putten. Esta colaboración, bautizada con el nombre de White Rose Transmission, dio como resultado la grabación de tres discos magníficos, aunque Adrian murió antes de poder ver editado el segundo de ellos, “700 Miles of Desert”. Es lamentable, pero así como todos los títulos de The Sound aparecieron en su momento en España, los de Adrian en solitario nunca vieron la luz aquí.

ARMONÍA Y DESTRUCCIÓN (EL VIAJE INACABADO)
El dichoso trastorno esquizoafectivo sumía a Adrian en temporadas de intensa depresión, durante las cuales también oía voces. En más de una ocasión intentó quitarse la vida. En una de ellas, incluso, tuvo que ser ingresado en un sanatorio psiquiátrico, un desagradable trago que, según contaba después el propio Adrian, no estaba dispuesto a volver a pasar. Según su madre, Win Borland, los días anteriores a su muerte sufrió un brote muy agudo. Si bien, habitualmente, no era un enfermo demasiado difícil y estaba arropado por sus padres, con los que vivía, esa última vez se negó a tomar la fuerte medicación que tenía prescrita para esas crisis. Le atontaba en exceso, decía él, y quería terminar su disco con las ideas totalmente claras. Pero, aunque la grabación estaba muy avanzada, no pudo verlo acabado: la enfermedad y el miedo atroz a ser ingresado de nuevo, terminaron antes con su vida. La discográfica de Carlo van Putten decidió publicarlo, concluyendo el proyecto gracias a la ayuda de los músicos que intervenían en él. Su título: “Harmony and Destruction (The Unfinished Journey)”.

En una de las ultimas entrevistas concedidas en 1998 a la revista Limit, el periodista le preguntó cuantas canciones había escrito. La respuesta de Adrian fue: "¿En toda mi vida? Aproximadamente unas trescientas. Para The Sound alrededor de cien. Ahora tengo algunas rondándome en la cabeza... De todas formas el número es lo de menos, lo más importante es: ¿cuantas de ellas serán recordadas?”
Ese afán de permanecer en la memoria es inherente a los grandes espíritus creadores. No te preocupes demasiado, Adrian, algunos de nosotros no olvidaremos nunca muchas de esas espléndidas canciones,

Discografía:

The Sound
• Jeopardy (1980)
• From the Lion´s Mouth (1981)
• All Fall Down (1982)
• Shock of Daylight (1984)
• Heads and Hearts (1985)
• In the Hothouse- Live (1985)
• Thunder Up (1987)

Adrian Borland
• Alexandria (1989)
• Brittle Heaven (1992)
• Beautiful Ammunition (1994)
• Cinematic (1995)
• 5: A.M. (1996)
• Harmony and Destruction (The Unfinished Journey) (2002)

Más información sobre Adrian Borland y The Sound (en inglés):
http://www.brittleheaven.com/

Se pueden adquirir sus discos en:
http://www.redsunrecords.com/

Este artículo fue publicado originalmente en la desaparecida revista en papel RRABIA y su autor es Alejandro Pérez-Prat (editor de este blog). Si quieres utilizar este texto puedes hacerlo siempre que menciones a su autor y  pongas un enlace a este blog.

27 noviembre 2011

GOWN de Jo Hamilton

Conocí el trabajo musical de Jo Hamilton (titulado GOWN) hace dos semanas a través de la publicidad personalizada de Facebook. Me llamó la atención un anuncio de texto cuyo título era "¿Te gusta Peter Gabriel" acompañado de una foto en blanco y negro de una mujer. Pinché en el anuncio y acabé en la pagina de Facebook de Jo y posteriormente en su página oficial de Youtube. Debo agradecer esa publicidad, de otra forma es posible que no hubiera llegado a escuchar nunca a esta joven dama de las Highlands escocesas, de la que no había oído hablar hasta entonces. La verdad, si se hace una busqueda en Google no hay gran cosa en castellano publicada sobre ella.

El primer video que pude ver llevaba como título "Liathach" y consiguió que se me erizaran los pelos de la nuca y que me recorriera la espalda un escalofrío. Nunca había tenido una sensación tan fuerte la primera vez que escuchaba una canción, pero con esta mujer ya me ha pasado en dos ocasiones. La segunda lleva por título "Think of me". Por lo que sé y he podido entender de sus letras, en las dos canciones hay referencias emocionales a las tierras de Escocia y Jo intenta trasmitirnos su majestuosidad y su amor por ellas: Liathach es el nombre de un impresionante monte escocés de gran belleza y en "Think of me" Jo menciona el Loch Maree (pronunciado por ella con un brusco y curioso acento gaelico-escoces que hace que suene como se pronunciaría en castellano Lojj Malii) uno de los muchos grandes lagos escoceses que no queda muy lejos del mencionado monte Liathach y que, incluso, tiene leyenda de criatura propia como el Loch Ness. Gracias Jo por darme a conocer y sentir esas dos maravillas naturales de las Highlands. Debe ser fantástico visitarlas teniendo como música de fondo esas dos magníficas canciones. 


La música de Jo Hamilton no es fácil de escuchar al principio, pero una vez que consigues "entrar", a través de sus composiciones más rítmicas y poperas ("Pick me up", "Deeper", "Release us" o "How beautiful"), resulta de una intensidad estremecedora. Tan estremecedora como su voz, que puede pasar en décimas de segundo y sin aparentes problemas, del susurro más sugerente o melancólico a la potencia y energía de una nota alta, casí un grito, intenso y mantenido. Con cada nueva escucha descubres un nuevo matiz emocional en la voz o en la melodía y GOWN acaba convirtiéndose en tu particular y adictivo refugio sonoro, íntimo, mágico, profundo y emocionante.

No soy un experto crítico musical, ni falta que hace. Soy un melómano empedernido que pensaba que ya casi todo en música estaba hecho. Me alegro de haberme equivocado, Jo Hamilton es una muestra de que en lo relativo a música pop, alternativa o folk todavía podemos sorprendernos. Y encima es una de la primeras en utilizar un nuevo instrumento llamado Air Piano, una especie de sintetizador que se toca "sin tocarlo" textualmente. Sin duda hay que seguir y apoyar (en la medida de las posibilidades de cada uno, por ejemplo comprando su disco, convirtiéndote en patron de su trabajo o, como es el caso, recomendando su disco) la carrera de esta interesante, ecléctica y creativa artista llamada Jo Hamilton.

¡Gracias por tu trabajo, Jo! 

04 mayo 2011

23 abril 2011

Literaturas Com Libros la editorial 2.0

La editorial española LcL abre nuevo espacio en Internet y presenta su catálogo para eBook


Madrid 23 abril 2011
Día Internacional del Libro

LcL (Literaturas.com Libros) editorial digital de España pertenece a  Literaturas.com -publicación electrónica especializada- que cumple 10 años en la Red. LcL solamente edita eBook: http://literaturascomlibros.es/

LcL  ha lanzado 18 títulos en distintos géneros, novelas, relatos, ensayo y poesía  -todos por primera vez en edición electrónica- para abrir un hueco en el mercado editorial de eBook en español. LcL apuesta fuerte por la exclusividad en Internet al ofrecer sus libros sólo a través de plataformas consolidadas en la venta de eBook.

"Los eBook de LcL sólo se pueden adquirir en las tiendas y plataformas especializadas para su descarga legal. Nuestra editorial no vende eBook desde su web, esta es solamente informativa. Nuestros títulos están disponibles en los sitios que indicamos y desde la web actualizamos nuestros  catalogo de eBook y las librerías digitales en donde se pueden adquirir" dice Ignacio Fernández Editor LcL

"Sólo las descargas en estas plataformas con las que tenemos convenio garantiza al lector que el eBook es el original, que la obra es completa y no ha sufrido ningún proceso de alteración. Es un producto con nuestro sello de calidad. Por ello garantizamos que es la autentica y legitima obra escrita por el autor. Los lugares oficiales son la garantía para que las 3 patas -autor, editor, librería- de la edición moderna se cumplen . Por eso tenemos un precio muy razonable,  para poder seguir editando  autores que nos gustan, con calidad de edición digital y dando el máximo de  facilidades para el lector de eBook"  Ignacio Fernández editor LcL

Sus criterios para la edición quedan claros en el Quienes Somos de su nueva web editorial:

- Calidad de la edición, cuidamos los detalles de la digitalización y revisamos página a página su composición en distintas tabletas y formatos para que la lectura sea cómoda, amable y fácil ante el lector de eBook.

- Espectacular distribución, en las más importantes y prestigiosas tiendas de venta de libros “on line”. Damos un valor al texto del libro electrónico, al autor y a nuestro idioma. Somos exportadores de cultura  fuera de nuestras fronteras estando en las más reconocidas librerías digitales globales.

LcL, editorial nativa digital avanza en la innovación, pone sus eBooks en todos los mercados emergentes, en las nuevas librerías que se establecen y en las plataformas con más éxito que surgen.

El afán, actualizar constantemente nuestro catálogo y estar atentos a las demandas de los lectores en un espacio tan exigente como Internet. Somos la primera línea. Siempre.

Ven a conocernos, nace la editorial 2.0: http://literaturascomlibros.es/

Ignacio Fernández - editor LcL
Madrid - España