09 julio 2014

Google Play retira de su catálogo la obra "Yo, puta" de Isabel Pisano

Google Play, la tienda de e-books de Google, acaba de retirar de su catálogo la obra "Yo, puta", editada por Literaturas.com Libros, LcL, por "violar su política de contenidos". "Yo, puta", escrita por la autora Isabel Pisano, trata, desde un punto de vista siempre literario, sobre el amplio espectro de las mujeres que se dedican a la prostitución, desde las que se apostan en las esquinas o bajo las farolas a las que reciben en chalets de lujo o se ofrecen como señoritas de compañía en los ambientes más selectos. Construida a base de testimonios de mujeres de todos estos ambientes, el resultado es un magnífico y completo fresco de este "oficio" -¿por qué no?-, el más antiguo del mundo, según es fama. Una obra de valor literario, como lo demuestran sus varias ediciones impresas, la adaptación al cine de la obra y el prestigio obtenido por su autora, Isabel Pisano.

Prescindiendo de esto, y de cualquier consideración más allá del título o de una portada que ni siquiera llegaría a "picante" en los tiempos de nuestros reprimidos tatarabuelos, Google Play ha decidido retirar de su catálogo la obra, como ya, en anterior ocasión Amazon estuvo a punto de retirar la novela "Hypatia y la eternidad", también publicada por Literaturas Com Libros, LcL, porque en ella se "atisbaba", más que se veía, un pezón, sin considerar ni el contenido del libro ni la oportunidad de la tal portada. Como los más acérrimos puritanos, en fin.

Desde este pequeño y humilde blog, quiero denunciar esta censura, mucho más estricta -y aunque en todos los casos las censuras son inmotivadas, aquí, además, su origen es ridículo- que la que en su día ejercieron regímenes totalitarios felizmente superados por la vida, el sentido común y la naturalidad. Reclamo desde aquí -e invito a que se me unan los lectores- el derecho a expresarnos y que la gente se exprese sin más cortapisas que el insulto directo y brutal a los demás, las ofensas personales o la promoción o protección de delitos. En LcL, nuestra pequela editorial, estamos convencidos de dirigirnos, con nuestros libros, a lectores inteligentes y adultos que por sí mismos saben alejarse de la zafiedad o la grosería carentes de valor artístico, sin que ningún organismo o Servicio de Protección, tomándolos por tontos, decida por ellos.

20 mayo 2013

El conde Sodianu (notas para una historia vampírica 3)

Notas sobre posibles personajes

Emil (Capitán)
Emil procedía de una acaudalada familia rumana. Con el fin de que se labrase una, a poder ser brillante, carrera militar su familia le ingresó, siendo todavía, muy joven en una Academia militar muy renombrada por aquellos años. La disciplina militar le disgustaba sobremanera, pero sentía verdadera pasión por los caballos y era un excelente jinete. Su destreza le llevo en solo tres años a ascender a Capitán de un regimiento de Húsares. Bueno, su destreza y los contactos de su padre con él alto mando rumano, aunque Emil ignoraba este detalle.

19 mayo 2013

Un trayecto definitivo


Habitualmente, madrugar no suponía ningún problema. Es más, una vez superados los breves instantes de sobresalto crepuscular provocados por el despertador, se sentía orgulloso de levantarse, el hecho tenía un ligero matiz de disciplina espartana. Una vez duchado y afeitado, su ánimo adquiría el tono adecuado para afrontar el día de trabajo. Una larga y tediosa jornada de trabajo que ya casi no le proporcionaba ninguna satisfacción.

El trayecto desde su casa a la estación era corto, aunque conducir tenía la desagradable cualidad de ponerle nervioso y agresivo. Gracias a Dios, aquello solo duraba unos cinco minutos. Aparcaba cerca de la estación y esperaba la llegada del tren hojeando el periódico y fumando un cigarrillo. Si el frío no era excesivo, aquellos momentos eran de los mejores del día. Una vez sentado en el vagón, en el que siempre encontraba un asiento libre, sacaba su libro y aprovechaba los veinte minutos de viaje para leer, haciendo breves descansos para echar un vistazo al paisaje. Las vías del tren discurrían, durante varios kilómetros, paralelas a la alambrada de un extenso coto privado de caza, un encinar en el que abundaban los ciervos y los jabalíes. Siempre que miraba veía algunos de ellos comiendo muy tranquilos, impertérritos ante el paso del cercanías, a cuyo traqueteo ya debían estar acostumbrados. A esas horas de la mañana, además, la gente no hablaba, ni siquiera sonaba todavía la música ambiental en los vagones. Nada le incordiaba, al contrario, eran momentos de auténtica paz.

Pero desde hacía unos días las cosas habían empezado a cambiar. Para mal, se entiende. Ahora el madrugón se le hace insufrible. Los días son más cortos y todavía es de noche cerrada cuando el tren avanza a lo largo de la valla metálica. Ya no puede ver ciervos, ni jabalíes, ni siquiera intuir la silueta de las encinas. Los vagones van cada vez más llenos y casi nunca logra sentarse. Esos pequeños detalles que antes no parecían tener demasiada importancia, ahora le resultan verdaderamente molestos. El trabajo, además de parecerle tedioso (eso siempre había sido así), se ha convertido en algo exasperante. Ahora, cuando entra en la oficina, nada más cruzar la puerta le domina la misma agresividad que cuando se pone al volante del coche y no le abandona hasta que acaba la jornada, a veces incluso horas más tarde. Esa tensión se le está agarrando a la espalda. Eso y las siete horas que pasa frente al ordenador en una pésima posición, que ya ni se molesta en corregir para evitar posteriores contracturas musculares o dolores en el cuello, le dejan cada día más agotado.

Hoy todo ha empezado a torcerse desde primera hora. Un cretino en un cuatro por cuatro se ha saltado un stop. “¡La madre que te parió...! ¡Cabronazo!”. Por su culpa, casi se empotra contra un autobús. En la estación hace un frío de bigotes que le ha pillado a traición, sin la ropa adecuada. “Hay que joderse con el hombre del tiempo, no da ni una”. De un día para otro, inesperadamente, la temperatura ha descendido diez grados. Para colmo, el tren ha tardado más de medía hora en hacer su aparición entre la niebla y casi muere congelado mientras esperaba. El vagón va repleto. De sentarse hoy, nasti de plasti. Ni siquiera de pie va a poder leer un poco. Alguien le está clavando un codo en la espalda pero van tan apretados que no consigue separarse. Decide dar un paso hacía atrás, como quien no quiere la cosa, para propinar un pisotón disuasorio al propietario del dichoso codito. “¡Ay, ay, ay! ¡Oigaaa, que me está pisando!”. “Perdone, lo siento, es que no tengo donde agarrarme!” La presión en la espalda desaparece pero empieza a llegarle un desagradable tufo, como de humanidad poco dada a la higiene diaria, tan intenso que le produce nauseas. “¡Joder con la peña! ¿Quién será el cerdo...? Vaya mañanita que llevo, me estoy poniendo de una mala hostía...”. Respira hondo, conteniendo una silenciosa arcada seca. Los veinte minutos de siempre se le están haciendo eternos y empieza a sentirse cansado, muy cansado. “¡Aguantar toda esta mierda para después tener que soportar ocho horas de la otra mierda...! Déjalo, déjalo, no te envenenes, paciencia, de algo hay que comer, hombre, es una mala época, ya pasará”. Hoy va a llegar tarde, pero será mejor que nadie le diga nada porque se le puede tirar a la yugular, aunque sea el mismísimo jefe. El tren llega a su destino, por fin.

Mientras sube la pronunciada cuesta que le lleva al edificio de oficinas, piensa que estaría bien ponerse enfermo de repente, tan enfermo que no tuviera que volver allí durante una larga temporada. Le molesta la espalda y está realmente cansado para ser las ocho de la mañana, pero no se encuentra mal. Además, eso de enfermar de motu propio, por autosugestión no debe ser nada fácil, por no decir imposible. Debería dejarse de gilipolleces y tomar una determinación. Pero ahora no, la obligación le llama, hay que trabajar. “¿Mañana, tal vez?”. Antes de entrar se detiene ante la puerta de la gran mole de ladrillo rojo y enciende un cigarrillo. Durante unos instantes sus ojos recorren la fachada de arriba a abajo lentamente, mirando pero sin ver. Poco después, con el cigarrillo colgando de la boca, como Rick en Casablanca, da media vuelta y comienza a bajar, con paso decidido, la empinada cuesta que acaba de subir unos minutos antes.

(por favor, se ruegan comentarios y valoraciones, siempre que no sean ofensivas o excesivamente humillantes para el autor)

El conde Sodianu (notas para una historia vampírica 2)

File:Grivita 1877.jpg
A ver si el cuadrito me sirve de inspiración
Posibilidades argumentales:

¿Un ejercito de vampiros comandado por el Conde Sodianu, o simplemente un pequeño ejercito de grandes soldados transformados contra su voluntad en vampiros por el Conde?

El Conde Sodianu, aristócrata y vampiro de pro, decide ayudar a los rusos en la guerra contra los turcos. Queda en él un resquicio del ser humano que fue, que le hace sentir una inmensa rabia y una insoportable sed de venganza al recordar la masacre que los turcos cometieron con su familia y al ver al pueblo búlgaro/rumano sometido y ultrajado durante tantos años. Esa pena pasada, dificil de entender en un vampiro (habrá que buscar una explicación para ello), unida al carácter despiadado de su nueva condición de strigoi le llevan a obsesionarse con la idea de expulsar a los turcos de su anteriormente amado país... no sin antes procurarse un generoso banquete de sangre turca.

(no sé si voy muy bien por aquí, habrá que pensarlo un poco más)

El conde Sodianu (notas para una historia vampírica)

1877. Alrededores de Plevna, Bulgaria

Todos los días del año, ya fuese invierno o verano, a la caída de la tarde, el castillo se veía envuelto paulatinamente por una espesa bruma que se disipaba de forma irreal a la altura de las vidrieras del tercer piso. Los escasos habitantes de la zona observaban este extraño fenómeno con cierto recelo y procuraban mantenerse alejados mientras las tinieblas nocturnas cubrían la región.
Emil observó aquella peculiar bruma mientras se acercaba al galope, seguido por los maltrechos hombres que quedaban de su regimiento. Cruzaron el puente levadizo que crujió sonoramente al paso de los caballos y detuvieron sus monturas. El sudor de los caballos era tal que el vaho producido al contacto con el frío parecía una extensión de aquella extraña bruma que envolvia el magnifico edificio. Emil desmontó y a una orden suya lo hicieron sus hombres. Dejó las riendas en manos de uno de los húsares y se dirigió hacia la escalinata de entrada. Respiró profundamente y, tras colocarse el uniforme, golpeó decididamente la inmensa puerta de bronce...

(si a alguién se le ocurre como podría continuar esta historia, que me lo diga, me he quedado atascado)

18 marzo 2013

SORPRENDENTES PREMONICIONES SOBRE EL PAPA FRANCISCO DE “LA PÚRPURA NEGRA”, NOVELA PUBLICADA EN 2008



LA PÚRPURA NEGRA narra la historia de un cardenal argentino, Jorge Darío Mendoza, elegido Sumo Pontífice inesperada y sorpresivamente en un cónclave que tiene lugar en torno al año 2013. El citado cardenal, después de muchas dudas, acepta el Papado ya que ve la mano de Dios en esta elección para renovar el catolicismo a la luz del evangelio. A partir de este momento, sus decisiones generan una gran revolución religiosa, social y política a nivel mundial, provocando una serie de conspiraciones para asesinarle cada una por un motivo diferente. Pero lo que más preocupa a dicho Pontífice no es que lo asesinen, sino que alguien descubra el secreto por el que tenía pensado abandonar su condición eclesiástica al finalizar el mencionado cónclave: su amor por una galerista de arte italiana.
El Papa de LA PÚRPURA NEGRA y Su Santidad Francisco tienen una serie de sorprendentes coincidencias, auténticas premoniciones en algunos casos, las cuales reseñamos sucintamente a continuación.

  1. NACIONALIDAD
Tanto el Papa Francisco, como el Pontífice de la novela, Su Santidad Adriano VII, son de nacionalidad argentina, poseen ascendencia familiar italiana y ambos tienen una única hermana.
Pensar en un Santo Padre argentino antes del pasado cónclave era puro alucine. Pero imaginarlo hace siete años, cuando se comenzó a escribir LA PÚRPURA NEGRA era, sencillamente, un desvarío novelístico de auténtica ciencia-ficción.
Que Adriano VII sea argentino se debe al punto de partida de LA PÚRPURA NEGRA: una noticia publicada por el diario El País, allá por los primeros años ochenta, sobre un arzobispo argentino que abandonó su condición eclesiástica por el amor de una mujer.

  1. NOMBRE DE PILA
Jorge Mario Bergoglio en la realidad y Jorge Darío Mendoza en la ficción.
El hecho de que un argentino se llame Jorge es bastante común. Pero lo sorprendente es que en los primeros borradores de la novela el cardenal se llamaba JORGE MARIO Mendoza. El autor lo cambió a “Jorge Darío” porque un amigo, precisamente argentino, le comentó que “Mario”, como segundo nombre, no era muy frecuente en su país.

  1. DIGNIDAD ECLESIÁSTICA
Tanto el personaje real, como el de la ficción, son cardenales, lo cual es absolutamente lógico para participar en un cónclave. Pero también, y esto es menos lógico, ambos han ocupado la sede arzobispal de Buenos Aires, han sido primados de la Iglesia argentina y los dos han presidido la conferencia episcopal de la nación criolla.

  1. ESTUDIOS
El Pontífice de ficción estuvo en España realizando sus estudios en la Universidad Pontificia de Salamanca; el recién nombrado Papa también vino a España a completar sus estudios en Alcalá de Henares.
Bergoglio impartió clases en el seminario jesuita de Buenos Aires. Mendoza, el Papa de LA PÚRPURA NEGRA fue profesor en el seminario diocesano de Buenos Aires.

  1. EL NOMBRE PAPAL
El cardenal Bergoglio ha elegido el nombre de Francisco, por su devoción hacia san Francisco de Asís y a san Francisco Javier, cofundador de la orden de los jesuitas a la que pertenece.
El cardenal Mendoza, en la novela, elige el nombre de Adriano VII. Pero de nuevo volvemos a los primeros borradores de LA PÚRPURA NEGRA. Durante la redacción de éstos, el papa se llamaba JAVIER. El autor termina cambiándolo a Adriano VII porque un familiar suyo, “lectudópata” empedernido de thrillers religiosos, le insiste una y otra vez en que un Sumo Pontífice llamado “Javier” era poco menos que una “blasfemia novelística”.
Y un dato realmente alucinante: en la audiencia concedida en la mañana del sábado día 16 a todos los periodistas que han seguido el cónclave, el Papa, después de explicarles por qué había elegido el nombre de Francisco, ha revelado que bastantes cardenales le sugirieron en la Capilla Sixtina que se pusiera el nombre de... ¡Adriano VII!

  1. PROFECÍA DE SAN MALAQUÍAS
En la novela, el profesor Martín Crespo, inspirado en el “lectudópata” mencionado anteriormente, descubre una nueva profecía de san Malaquías titulada De terris extremis. Esta expresión latina, literalmente, significa “de tierras lejanas”, pero Cicerón y Tito Livio la utilizan también con el significado “desde el fin del mundo”.
El Papa Francisco, en sus primeras palabras desde la logia de San Pedro expresó textualmente:
Sabéis que el deber del cónclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos Cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo.

  1. ENAMORADOS
Jorge Darío Mendoza, cardenal en la ficción, entra en el cónclave con la idea de abandonar su condición eclesiástica al finalizar la elección papal. Durante una aguda crisis de fe religiosa, se había enamorado de una galerista de arte italiana con la que pensaba casarse.
Jorge Mario Bergoglio, en su adolescencia, estuvo enamorado de una chica llamada Amalia, a la que prometió: si no me caso con vos, me hago cura.

  1. PAPA DE COMPROMISO
En LA PÚRPURA NEGRA los electores están férreamente divididos entre un cardenal norteamericano, del primer mundo, y un candidato del tercer mundo, un cardenal hindú. Finalmente, llegan a una solución de compromiso eligiendo a un papa del “segundo mundo”: Sudamérica.
Antes de comenzar el pasado cónclave, en los ambientes vaticanos se daban por hechas dos tendencias relativamente mayoritarias: los poderosos e influyentes electores italianos optaban por el cardenal Scola, arzobispo de Milán, con el apoyo de bastantes centroeuropeos. El resto de los purpurados, excepto los africanos y asiáticos, se inclinaban por el canadiense Marc Ouellet, considerado el delfín del dimitido Benedicto XVI
A la vista de los acontecimientos, Bergoglio debió ser un candidato de compromiso ya que no había aparecido en ninguna, absolutamente en ninguna, de las quinielas previas. Probablemente, ante las posturas enfrentadas e inamovibles de los tres primeros escrutinios, durante la comida del segundo día del cónclave debió surgir la idea de buscar un candidato diferente a los “oficiales”. En base a esta deducción, el nombre de Bergoglio cogería fuerza en el cuarto escrutinio y se consolidó en el quinto y definitivo.

  1. EL PAPA Y EL EJE BOLIVARIANO
Los lectores de LA PÚRPURA NEGRA saben que, a raíz de la subida de Adriano VII a la silla de san Pedro, se ponen en marcha tres conspiraciones para asesinarle, cada una por un motivo diferente. Una de ellas se gesta en las cloacas del eje bolivariano.
La Iglesia sudamericana, no siempre sus dirigentes, se ha opuesto en el pasado a todas las dictaduras militares y civiles de corte derechista. Basta recordar la famosa y controvertida “teología de la libración”. Esa misma Iglesia, con el papa Adriano VII de la novela en la silla de san Pedro, se convierte en el mayor enemigo de la alianza bolivariana. Este movimiento, de corte izquierdista, aglutina a varias naciones sudamericanas encabezadas por Cuba y Venezuela, caracterizándose por un desmesurado populismo, por resucitar los valores indígenas y paganos, por tener vasallos y no ciudadanos, y por la creación de enemigos exteriores para aglutinar al pueblo en torno a caudillos civiles.
Es absolutamente público y notorio que el cardenal Bergoglio estaba enfrentado a la presidenta Fernández de Kirchner, personal e institucionalmente, por el tema del aborto y del matrimonio homosexual. Pero también por la ideología kirchnerista, modalidad argentina dulcificada del bolivarianismo.
Esperemos que esta oposición al eje bolivariano creada por el difunto Hugo Chávez y compañía no derive en lo que ocurre en la novela.

  1. POBREZA
Adriano VII, en LA PÚRPURA NEGRA, desde el primer día deja claro que "si Jesucristo no tenía donde reposar la cabeza, la Iglesia tampoco debería tener nada para reposar la suya", y de inmediato anuncio la venta de las riquezas eclesiásticas.
El papa Francisco, en los pocos días que lleva como Sumo Pontífice, ha repetido una y otra vez que la Iglesia tiene que ser pobre y austera: "Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres". Y no sólo lo ha predicado con la palabra, también con el ejemplo. Nada de coche oficial, nada de lujos protocolarios, nada de privilegios.´

La novela, agotada en su edición de papel, se puede adquirir en ebook a través de las plataformas digitales que aparecen en este enlace:

19 septiembre 2012

UNA MUERTE OLVIDADA

El 26 de abril de 1999 Adrian Borland, cantante, guitarrista y principal compositor del desaparecido grupo británico The Sound, se suicidó arrojándose a las vías de la estación de Wimbledon. Murió en el acto arrollado por un tren. Tenia 41 años y se encontraba en medio de la grabación de su último disco.
Esa fue la versión de la prensa británica y probablemente la verdad, pero según su familia y amigos aquello no fue un verdadero suicidio. Adrian, únicamente fue víctima de su propia enfermedad mental: el trastorno esquizoafectivo.
Para los que, como yo, vivieron intensamente los ochenta y disfrutaron con la música que nos trajo el movimiento punk y la posterior marea de fecunda creatividad musical llamada new wave, los nombres The Sound y Adrian Borland, su líder, no serán del todo desconocidos. Estas líneas sólo pretenden ser un pequeño y humilde homenaje, reivindicativo y tardío, que sería mejor entendido si el lector pudiera escuchar, mientras las lee, alguna de sus canciones. Quieren servir, además, de nota informativa para todos aquellos que disfrutaron con su música. Es muy probable que muchos de ellos no se hayan enterado, todavía, de su muerte. El que suscribe tuvo conocimiento de la misma de forma casual, pocos días después de ocurrida, cuando buscaba en Internet discografía e información sobre el grupo.


EL DESPERTAR: The Outsiders.
Adrian inició su carrera musical en 1976 formando un grupo punk, junto a su compañero de colegio Adrian Janes, llamado Syndrome, nombre que un año después cambiarían por The Outsiders. Su primer concierto tuvo lugar en la sala Roxy de Londres como teloneros de los míticos Generation X (el grupo de Billy Idol cuya canción “Dancing with myself” se convirtió en todo un himno para muchos jóvenes de aquella época). Mientras interpretaban una canción de su admirado Iggy Pop, en pleno concierto, ante la sorpresa del grupo, el propio Iggy subió de repente al escenario y cantó con ellos. Esos momentos quedarían para siempre grabados en la memoria de Adrian.
The Outsiders grabaron dos discos financiados con el dinero de los padres de Adrian, "Calling on Youth" (1977) y "Close Up" (1978). "Calling on Youth" pasaría a la historia como el primer disco de punk británico producido íntegramente con dinero de la propia banda.

EL RECONOCIMIENTO DE LA CRÍTICA: The Sound.
En 1979, tras varios cambios en su formación, la banda cambió también de nombre, adoptando definitivamente el de The Sound, hasta su desintegración en 1987. El estilo punk de The Outsiders evolucionó hacia una onda más sosegada y tenebrosa. Algún crítico musical ha dicho que The Sound representan el eslabón perdido entre Joy Division y Echo and the Bunnymen, dos de los símbolos máximos del género.
A lo largo de los ocho años de vida del grupo, grabaron siete discos. “Jeopardy” fue el primero, pero el que realmente les dio a conocer, otorgándoles el reconocimiento de la crítica especializada y un éxito relativo y no demasiado duradero fue el segundo, “From the Lion´s Mouth”, que grabaron para el sello Korova (donde también empezaron Echo and the Bunnymen). Ese fue también el primer L.P. de The Sound que cayó en mis manos. La primera vez que lo escuché tuve la sensación de estar oyendo la voz de Jim Morrison (ahora reconozco que no se parecían en nada, pero entonces esa fue mi impresión) envuelta por una instrumentación que creaba una atmósfera todavía más envolvente y cañera que la de los propios Doors.
El éxito de crítica obtenido por “From the Lion´s Mouth” hizo que la discográfica presionara a los integrantes del grupo para que su siguiente disco fuese más comercial y, así, obtener también un éxito en las ventas. Ante estas presiones, en el tercer disco “All fall down”, premeditadamente, sacaron toda su vena experimental y anticomercial. Es un disco extraño cuya consecuencia principal fue el fin del contrato con Korova.
De los discos siguientes grabados para Statik, quizá el más destacado fue “Heads and Hearts”, que contiene dos de las más hermosas y emocionantes canciones de amor que nunca he escuchado: “Total Recall” y “Love is not a Ghost”.
Fue también en aquella época cuando empezaron los problemas de salud de Adrian. Comenzó a beber para aguantar la presión del trabajo, de las giras constantes que comenzaron a hacer por Holanda, Alemania y España. Pero no fue hasta pasados unos años, poco antes de la desintegración del grupo, cuando comenzaron a presentarse los síntomas del trastorno esquizoafectivo, la enfermedad que le arrastraría inexorablemente hacia la muerte.
Las canciones de Adrian eran (y son) auténticos poemas con un alto contenido existencialista, estaban llenas de palabras oscuras emitidas por un ser atormentado con una sensibilidad extraordinaria; tenían un fuerte componente literario, eran complejas, intensas y elaboradas, en algunos casos crípticas hasta lo inextricable. Bastan como ejemplo algunos de sus títulos: "Sense of Purpose”, “Silent Air”, “New Dark Age”, “Brittle Heaven”, “Restless Time”, “Beautiful Ammunition”, “Golden Soldiers” o “Iron Years”.
El exceso de matices literarios en las letras y la tendencia experimentadora de su música, no coincidía demasiado con las exigencias del mercado. Por eso los momentos de gloria de The Sound no duraron demasiado y el grupo se disolvió en el año 87.

LA CARRERA EN SOLITARIO
Adrian se culpaba a si mismo y a su enfermedad de la separación. Pero su creatividad era imparable y decidió emprender una andadura en solitario para no verse desbordado por ella. Una andadura prolífica pero sin ningún éxito comercial. Adrian no tenía madera ni imagen de pop-star, ni probablemente pretendía serlo. Tampoco doblegaba sus proyectos ante los intereses comerciales, como se demostró con la grabación de “All Fall Down”. Trabajaba con discográficas independientes y en algunos casos financiando sus proyectos con dinero paterno o con el suyo propio. Sus conciertos tenían lugar en salas alternativas de Holanda y Alemania principalmente. En éste último país, donde The Sound también habían dejado un magnífico recuerdo, su carrera tuvo una muy buena acogida. Allí conoció a uno de los mejores amigos y colaboradores que tuvo en los últimos tiempos, Carlo van Putten, cantante de The Convent y propietario de Red Sun Records, una pequeña discográfica independiente.
Hasta su muerte, Adrian grabó seis discos más (dos de ellos con una banda llamada The Citizens), incluido el que estaba teminando cuando murió. En ellos la música comenzó a ser menos cruda, más alegre que la de The Sound en algunos casos y, también, mucho más melancólica en otros. A pesar de que Adrian ya estaba bastante tocado por el trastorno esquizoafectivo, los años de experiencia influyeron definitivamente en la evolución de esas grabaciones que se tornaron más elaboradas, más cuidadas, sin perder su especial toque de distinción, ni traicionar sus principios creativos. El último disco editado en vida, titulado “5:00 A.M.”, sorprende por su fuerza, posee una vitalidad y una brillantez que recuerda, por momentos, lo mejor de The Sound.

UN PERSONAJE MUY INQUIETO
Su actividad artística y creadora no se limitó a esos dos proyectos principales. Durante la vida de The Sound montó, con uno de sus miembros, un grupo paralelo de tecno experimental llamado Second Layer. Más tarde otro, como guitarrista bajo el seudónimo de Joachim Pimento, con el exótico nombre de The Honolulu Mountain Daffodils. Fue productor, también, de varios grupos independientes como Dole, Into Paradise y The Prudes, entre otros. Una de sus últimas aventuras la llevó a cabo como productor y co-autor junto a su amigo Carlo van Putten. Esta colaboración, bautizada con el nombre de White Rose Transmission, dio como resultado la grabación de tres discos magníficos, aunque Adrian murió antes de poder ver editado el segundo de ellos, “700 Miles of Desert”. Es lamentable, pero así como todos los títulos de The Sound aparecieron en su momento en España, los de Adrian en solitario nunca vieron la luz aquí.

ARMONÍA Y DESTRUCCIÓN (EL VIAJE INACABADO)
El dichoso trastorno esquizoafectivo sumía a Adrian en temporadas de intensa depresión, durante las cuales también oía voces. En más de una ocasión intentó quitarse la vida. En una de ellas, incluso, tuvo que ser ingresado en un sanatorio psiquiátrico, un desagradable trago que, según contaba después el propio Adrian, no estaba dispuesto a volver a pasar. Según su madre, Win Borland, los días anteriores a su muerte sufrió un brote muy agudo. Si bien, habitualmente, no era un enfermo demasiado difícil y estaba arropado por sus padres, con los que vivía, esa última vez se negó a tomar la fuerte medicación que tenía prescrita para esas crisis. Le atontaba en exceso, decía él, y quería terminar su disco con las ideas totalmente claras. Pero, aunque la grabación estaba muy avanzada, no pudo verlo acabado: la enfermedad y el miedo atroz a ser ingresado de nuevo, terminaron antes con su vida. La discográfica de Carlo van Putten decidió publicarlo, concluyendo el proyecto gracias a la ayuda de los músicos que intervenían en él. Su título: “Harmony and Destruction (The Unfinished Journey)”.

En una de las ultimas entrevistas concedidas en 1998 a la revista Limit, el periodista le preguntó cuantas canciones había escrito. La respuesta de Adrian fue: "¿En toda mi vida? Aproximadamente unas trescientas. Para The Sound alrededor de cien. Ahora tengo algunas rondándome en la cabeza... De todas formas el número es lo de menos, lo más importante es: ¿cuantas de ellas serán recordadas?”
Ese afán de permanecer en la memoria es inherente a los grandes espíritus creadores. No te preocupes demasiado, Adrian, algunos de nosotros no olvidaremos nunca muchas de esas espléndidas canciones,

Discografía:

The Sound
• Jeopardy (1980)
• From the Lion´s Mouth (1981)
• All Fall Down (1982)
• Shock of Daylight (1984)
• Heads and Hearts (1985)
• In the Hothouse- Live (1985)
• Thunder Up (1987)

Adrian Borland
• Alexandria (1989)
• Brittle Heaven (1992)
• Beautiful Ammunition (1994)
• Cinematic (1995)
• 5: A.M. (1996)
• Harmony and Destruction (The Unfinished Journey) (2002)

Más información sobre Adrian Borland y The Sound (en inglés):
http://www.brittleheaven.com/

Se pueden adquirir sus discos en:
http://www.redsunrecords.com/

Este artículo fue publicado originalmente en la desaparecida revista en papel RRABIA y su autor es Alejandro Pérez-Prat (editor de este blog). Si quieres utilizar este texto puedes hacerlo siempre que menciones a su autor y  pongas un enlace a este blog.